El hogar.

La señora Mackenzie caminaba rápidamente por la calle, su cabello gris recogido en un moño apretado y su espalda recta como una vara. A pesar de su edad, se movía con la energía y vitalidad de alguien con la mitad de sus años, su cuerpo delgado y en forma gracias a una vida de hábitos saludables.

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