Capítulo 122 Niebla

Su hija lo miró pasmada, la incredulidad transformándose rápidamente en angustia. Se levantó del sofá y negó con la cabeza.

—¡No! ¡No quiero casarme! —gritó, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con escapar de sus ojos—. ¿Acaso soy un simple objeto al que puedas ofrecer sin mi consentimiento?

Su...

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