
Despreciada y Embarazada: Los Gemelos del CEO
Desi Herrera · En curso · 185.5k Palabras
Introducción
Con el corazón destrozado y acusada de un fraude que no cometió, Claire Hamilton fue echada a la calle por Ezra Delacroix. Ella no era una empleada cualquiera; era su asistente personal y su amante secreta, la mujer a la que el poderoso director de la empresa amaba con locura a escondidas de todos.
Después de un terrible accidente de auto donde ambos casi mueren, Ezra creyó que ella lo había traicionado y que había vendido los secretos de la compañía a sus peores enemigos. Claire se marchó prometiendo no llorar más por un hombre que prefirió creer en pruebas falsas antes que en su amor. Pero lo que Ezra no sabía esa noche era que, al echarla, también estaba alejando a los dos hijos que ella llevaba en su vientre.
Cuatro años después, Claire es madre de unos preciosos gemelos. Ezra, consumido por una obsesión que no puede frenar, por fin ha logrado encontrarla. Él dice que vuelve para castigarla, pero en el fondo, ninguno de los dos puede apagar el fuego de un amor que se niega a morir.
Capítulo 1
El romance entre el frío y poderoso jefe Ezra Delacroix y su asistente, Claire Hamilton, era el secreto mejor guardado de la empresa. Detrás de las puertas cerradas de la oficina principal, Ezra dejaba de lado su fachada de hielo y se transformaba en un hombre apasionado cada vez que tomaba a Claire entre sus brazos. Claire lo amaba con toda su alma. No solo hacía un trabajo perfecto, sino que le entregaba su lealtad absoluta. Para ella, Ezra era su refugio y su hogar.
Esa misma tarde, antes de que todo se destruyera, las luces del despacho estaban casi apagadas. Ezra había dejado caer su pluma estilográfica sobre el escritorio solo para atraer a Claire hacia él con un movimiento rápido y decidido. Ella no se quejó; al contrario, rodeó el cuello del magnate con sus brazos mientras él la sentaba con suavidad sobre el borde de la mesa de caoba. Cuando sus labios se juntaron, no hubo prisa, sino una ternura profunda mezclada con un fuego insoportable.
Ezra la besó con una combinación de hambre y adoración, acariciando su espalda por debajo de la chaqueta del uniforme, mientras Claire suspiraba contra su boca, entregándose por completo a su calor. Para ambos, esos minutos a escondidas eran el único momento del día donde podían respirar de verdad. Ezra se separó apenas unos milímetros, mirándola con unos ojos grises que desbordaban un cariño que jamás le mostraba al resto del mundo.
—Eres lo único real que tengo en medio de tanta porquería, Claire —le había susurrado con la voz ronca, acariciando su mejilla con el pulgar.
—Y tú el mío, Ezra. Jamás te dejaría solo —le respondió ella con una sonrisa dulce, sin imaginar la tormenta que se avecinaba.
Sin embargo, su felicidad se destruyó por completo en una sola noche de tormenta.
Hunter Caldwell, el peor enemigo de Ezra, preparó una trampa perfecta. Usando computadoras, los analistas de Caldwell falsificaron las firmas digitales de Claire. Crearon transferencias de dinero falsas para que pareciera que ella estaba robando millones de dólares. Esas pruebas falsas llegaron directamente al teléfono de Ezra mientras él conducía su auto deportivo negro bajo una lluvia torrencial. La pantalla del vehículo se encendió mostrando los documentos que culpaban a Claire.
Claire miró la pantalla y sintió que no podía respirar. Se quedó congelada al ver su nombre en esos papeles de fraude.
—¡Dime que no es verdad, Claire! —rugió Ezra, con una voz rota por el dolor—. ¡Dime que la mujer que metí en mi cama y a la que le di mi vida no me vendió a mi peor enemigo!
—¡No sé de qué hablas, Ezra! ¡Te lo juro por mi vida! ¡Yo te amo, jamás te traicionaría! —gritó ella llorando desesperada, intentando tocar su brazo para que él confiara en ella.
Pero la discusión se volvió caótica. Cegado por el dolor de la supuesta traición y por la falta de visibilidad debido a la tormenta, Ezra perdió el control del auto. Los neumáticos patinaron en el pavimento mojado y el coche se estrelló brutalmente contra un muro de cemento.
El fuerte golpe del metal contra el muro rompió el silencio de la noche.
Claire sintió un dolor terrible antes de desmayarse y quedar en la total oscuridad. Horas después, se despertó mareada y con el cuerpo lleno de golpes en una clínica privada. A su lado estaba Ezra, de pie, con solo unos rasguños. Pero sus ojos grises ya no eran cariñosos; ahora eran fríos como el hielo. Mientras ella estaba inconsciente, los guardias de Ezra habían revisado su celular y encontraron mensajes falsos plantados por los enemigos. Para Ezra, la trampa estaba clara: creyó que Claire había provocado la discusión a propósito para causar el accidente y borrar sus huellas.
—Tu tiempo en mi vida se terminó para siempre, Claire —dijo él con una frialdad que le heló la sangre. Le arrojó sobre las sábanas de la camilla el papel de su despido con un sello rojo que decía fraude—. Creí que me amabas, pero solo eras una espía. Para mí estás muerta desde este momento. Lárgate y no vuelvas jamás.
Aún débil y temblando, Claire fue sacada de la clínica por los fríos guardias de seguridad. Afuera seguía lloviendo con fuerza, empapando su ropa mientras caminaba sola por la acera. El dolor de sus heridas no era nada comparado con el vacío de su corazón; el hombre que amaba la había desechado como basura sin siquiera escucharla.
Seis semanas después, la vida de Claire seguía siendo una pesadilla. Las acusaciones falsas de Ezra se habían extendido por todos lados; ninguna empresa del país quería contratar a una mujer acusada de robar millones. Sin dinero y con el corazón roto, tuvo que huir de la capital. Se escondió en un pequeño pueblo lejano y consiguió un trabajo muy duro como mesera en una cafetería para camioneros. Trabajaba catorce horas diarias de pie para poder pagar un cuarto pequeño y feo en una pensión barata.
Esa tarde, Claire estaba en el baño de la clínica gratuita del pueblo, sosteniéndose del lavamanos y mirándose en el espejo gastado. Estaba muy pálida, con ojeras y delgada porque no comía bien. Llevaba una semana con mareos y náuseas por las mañanas, pero pensaba que era por el cansancio extremo. Sin embargo, se había desmayado en la cafetería y por eso fue al médico.
La doctora entró al cubículo con una carpeta en las manos.
—Señorita Hamilton, los análisis explican por qué se desmayó —dijo la doctora con amabilidad y seriedad—. Está embarazada de diez semanas. Y según el ultrasonido, vienen dos bebés en camino. Son gemelos.
La noticia golpeó a Claire como un balde de agua fría. Sintió que las piernas no la sostenían y se dejó caer sentada en el suelo frío del baño.
—¿Gemelos...? —susurró con un hilo de voz, sintiendo un pánico terrible en el estómago.
La sorpresa la destrozó. Se miró las manos, desgastadas por el jabón barato que usaba para limpiar las mesas de la cafetería. Apenas tenía dinero para mantenerse ella misma; muchas noches cenaba solo un trozo de pan viejo para poder pagar la renta. ¿Cómo iba a mantener a dos bebés? ¿Cómo compraría pañales, ropa y medicinas estando completamente sola y en la miseria?
Últimos capítulos
#181 Capítulo 181 ¿La amas?
Última actualización: 10/29/2026#180 Capítulo 180 Inimaginable
Última actualización: 10/28/2026#179 Capítulo 179 La Realidad Oculta
Última actualización: 10/27/2026#178 Capítulo 178 La Calma
Última actualización: 10/27/2026#177 Capítulo 177 Corazón
Última actualización: 10/26/2026#176 Capítulo 176 Leve Cosquilleo
Última actualización: 10/26/2026#175 Capítulo 175 Sonrisa Torcida
Última actualización: 10/26/2026#174 Capítulo 174 Bajo control
Última actualización: 10/26/2026#173 Capítulo 173 Entre Ellos
Última actualización: 10/26/2026#172 Capítulo 172 Distracción
Última actualización: 10/26/2026
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Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
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El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
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No al menos, de la forma en que debía.












