
Destinada a rugir
Sofia Lodeiro · Completado · 172.5k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Soy Laila y fui hallada sola, envuelta en una manta demasiado grande para mi cuerpo, en lo más profundo del bosque, no lloraba, ni me movía. El Alfa Alastor de la manada Viento sombrío y su Luna, Selene, me encontraron durante uno de sus paseos nocturnos. Dijeron después que no fue casualidad, que la Diosa Luna me dejó en su camino cuando más lo necesitaba, que mi llegada fue una señal.
Me adoptaron como hija, desde el primer día, la manada me miró distinto, no con rechazo, con cautela y con ese respeto incómodo que los lobos reservan para lo que no comprenden del todo. Yo era una bebé frágil, silenciosa, pero el instinto nunca se equivoca: algo en mí no encajaba del todo… y aun así, pertenecía.
Crecí bajo la protección del Alfa y su Luna, envuelta en cuidados, normas y expectativas que no eran mías, aunque intentaron convencerme de que lo eran. Me dieron un nombre, un lugar, un futuro seguro. O eso creían.
Los cuatrillizos fueron mi primer mundo.
Kael, Daren, Thian y Riven eran diez años mayores y los hijos del Alfa y la Luna.
Para mí, eran gigantes invencibles, Me enseñaron a correr antes que a caminar bien, a reír incluso cuando caía, a no temerle al bosque porque ellos siempre estaban cerca. Sus risas eran constantes. Sus brazos, firmes. Su presencia, absoluta.
Durante un tiempo… fui feliz.
Durante años, nada pareció romper esa armonía, yo los seguía a todos lados. Ellos me dejaban hacerlo, a veces me ignoraban, a veces se reían, pero siempre estaba ahí, integrada, segura.
Hasta que dejé de estarlo, no ocurrió de golpe, no hubo una discusión, ni un hecho puntual que pudiera señalar como el inicio. Fue algo más sutil… y por eso, más cruel.
Cuando cumplieron diecisiete y yo siete, aunque no fuera el mismo día, algo cambió, dejaron de buscarme para jugar, sus voces bajaban cuando yo aparecía y las risas se apagaban. Si corría hacia ellos, encontraba espaldas tensas, miradas esquivas, silencios incómodos. Como si mi presencia interrumpiera algo que no debía existir.
Al principio pensé que era culpa mía, que había hecho algo mal o había dicho algo que no debía, comencé a esforzarme más, fui más obediente, más callada, más buena, pero cuanto más intentaba acercarme, más lejos se colocaban.
Cuando los llamaba hermanos, sus gestos se endurecían.
—No nos llames así. — Decían los cuatro al mismo tiempo.
Esa frase empezó a repetirse, fría, corta. A veces acompañada de burlas, otras, de palabras que dolían más que un golpe. Me recordaban que no era como ellos, que no compartíamos sangre, que solo estaba ahí porque sus padres lo habían decidido.
Yo no entendía por qué, seguía siendo una niña, pero algo ya se había quebrado.
Con los años comprendería que ese rechazo no nació del desprecio, sino del miedo. Pero en ese momento, solo sentía el vacío, el abandono disfrazado de distancia, el castigo silencioso de quienes habían sido mi refugio.
Mis padres adoptivos no lo vieron, o no quisieron verlo. El Alfa y la Luna pasaban cada vez más tiempo fuera de la manada, atendiendo asuntos que yo no comprendía, entonces aprendí, demasiado pronto, a no quejarme.
Crecí entre el amor silencioso, la contradicción y el maltrato de quienes considere mis hermanos por muchos años, a veces los sentía cerca, observándome desde la distancia, como si quisieran protegerme sin permitirse hacerlo.
Sus ojos, a veces llenos de deseo y atracción, a veces de culpa, eran espejos de algo que ninguno de los cinco podía nombrar. Y así, entre su amor contenido y mi confusión creciente, aprendí que el destino podía ser tan cruel como hermoso.
A los doce años, mi loba interior comenzó a despertar, y para ese tiempo mis sentimientos por los cuatrillizos eran una mezcla de odio y atracción que no podía entender. No fue un cambio repentino, sino un murmullo que se volvió rugido, mis sentidos se agudizaron: el aire olía distinto, los sonidos vibraban en mi piel, la luna me hablaba con una claridad nueva, sentía dentro de mí una fuerza ancestral, una corriente que no seguía las jerarquías de la manada.
Era una energía libre, indómita, sangre Sigma corría por mis venas: los lobos sin dueño, los que no se someten ni gobiernan, los que existen fuera del orden, pero también era una omega, entonces supe, sin saber cómo, que eso era lo que yo era.
Comencé a entrenar en secreto, cada noche, cuando la manada dormía, salía al bosque. Aprendí a moverme entre las sombras, a saltar con precisión, a escuchar el pulso del viento.
La tierra bajo mis pies era mi maestra. Cada caída era una lección, cada herida, una advertencia, mi cuerpo se fortalecía, pero también mi mente: aprendí a dominar mis impulsos, a canalizar la furia, a sentir sin perder el control. Mientras todos veían en mí a una Omega dócil, yo cultivaba dentro de mí el equilibrio entre sumisión y libertad, entre lo humano y lo salvaje.
Una noche, bajo la luna llena, todo cambió. Cerré los ojos y escuché y sentí a mi loba interior, mi loba dentro de mí despertó por completo y me dijo que era mi momento. Aunque no entendía a que se refería. Algo dentro de mí pedía respuestas, y no eran suaves ni tranquilas.
Cuando mi cumpleaños dieciocho se acercaba, la verdad dejó de ser una sospecha y se volvió una condena. Ellos no me rechazaron por crueldad. Me rechazaron porque éramos Mates. Parejas destinadas por la Diosa Luna.
Y yo, aun sabiéndolo, empecé a querer alejarme. Porque el mundo no perdona a las omegas… y mucho menos a una que no nació para obedecer
Por eso decidí irme, no físicamente, pero sí emocionalmente.
Comencé a levantar muros, a responder con silencio y a bajar la mirada cuando sus voces se volvían duras. Fingía que no me importaba cuando me evitaban, cuando otros lobos de la manada empezaban a mirarme como a otra omega más, destinada a obedecer, a ser reclamada, a desaparecer dentro de un vínculo que no había elegido.
Ellos no sabían quién era yo en realidad, y yo tampoco estaba segura de querer que lo supieran.
Mi cumpleaños número dieciocho se acercaba como una sombra inevitable. La manada lo esperaba como un hito y yo lo sentía como una sentencia. Porque sabía que ese día no solo marcaría mi mayoría de edad, sino el momento en que los lazos que habían sido negados durante años ya no podrían seguir ocultos.
La Diosa no concede treguas eternas.
Mis lobos —porque ya no podía seguir llamándolos hermanos ni negar lo que eran— también lo sabían. Lo veía en sus gestos contenidos, en la tensión de sus cuerpos cuando coincidíamos en un mismo espacio, en la forma en que evitaban tocarme, incluso cuando el instinto los empujaba a hacerlo.
Éramos cinco fuerzas empujando en direcciones opuestas, destino contra voluntad, deseo contra culpa, vínculo contra miedo.
Yo no quería ser elegida por obligación, ni ser reclamada por jerarquía, no quería que mi lugar como omega definiera mi valor.
Si la Diosa Luna había decidido unirnos, entonces iba a exigir algo a cambio: verdad y estaba dispuesta a enfrentar lo que fuera necesario para arrancarla.
No sabía cómo iba a romperse ese equilibrio forzado, solo sabía que iba a hacerlo.
Porque cuando una loba Sigma despierta del todo, no acepta jaulas y cuando una omega deja de tener miedo, deja de obedecer.
El vínculo nos estaba esperando, a mí me encontró preparada, pero a ellos, no. Y la Diosa Luna jamás se equivoca, pero tampoco tiene piedad.
Últimos capítulos
#122 Capítulo 122 Lo que viene después
Última actualización: 4/25/2026#121 Capítulo 121 Lo que ya no se puede esperar
Última actualización: 4/25/2026#120 Capítulo 120 Lo que el cuerpo decide
Última actualización: 4/25/2026#119 Capítulo 119 Lo que queda después
Última actualización: 4/25/2026#118 Capítulo 118 La noche que no espera
Última actualización: 5/3/2026#117 Capítulo 117 El día antes
Última actualización: 4/25/2026#116 Capítulo 116 Seis días
Última actualización: 4/25/2026#115 Capítulo 115 El alfa que no cede
Última actualización: 4/25/2026#114 Capítulo 114 Lo que no se dice en voz alta
Última actualización: 4/25/2026#113 Capítulo 113 Dos mundos
Última actualización: 4/25/2026
Te podría gustar 😍
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
Sr. Walker, Mi Jefe Protector
A medida que los días en la oficina avanzan, Noah comienza a exigir la presencia de Emily cada vez más, desatando una tensión irresistible entre ellos. Bajo el exterior rígido y misterioso del CEO, Emily empieza a descubrir a un hombre mucho más complejo. Lo que comienza como una relación profesional rápidamente evoluciona en un romance arrollador, lleno de deseo, secretos y emociones intensas que los ponen a prueba a ambos.
Cuando se cruzan los límites y salen a la luz sentimientos ocultos, Emily y Noah deben enfrentar una elección: seguir las reglas o arriesgarlo todo por una pasión que podría cambiar sus vidas para siempre.
Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca
Durante cinco años, su tío y su familia la han maltratado. La despojaron de su título. Ha intentado constantemente robarle la herencia que sus padres le dejaron. Como el tiempo no está de su lado, su tío Melvin la inscribe en el torneo anual que se celebrará en el palacio, donde planea por fin acabar con Trixie y finalmente hacerse con su dinero.
La suerte de Trixie cambia cuando encuentra a sus compañeros de vida: los reyes licántropos gemelos.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!
***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.
Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
Poseída por el SEAL de la Marina
—Chupa. Déjamelos bien húmedos.
No sé por qué hago lo que este hombre me dice cuando me ordena cosas, pero obedezco todas y cada una de las veces y le chupo esos dedos como si me fuera la vida en ello.
Mis muslos empiezan a temblar cuando oigo que baja la cremallera, porque sé lo que pasará después. Se meterá dentro de mí, tan profundo que no le quedará adónde más ir, y me dejará ardiendo viva.
—No muevas las manos cuando yo quite las mías. ¿Me entiendes? Si desobedeces, te ataré y te dejaré aquí hasta que tus padres vengan a buscarte y te encuentren llena hasta el borde de mi semen.***************************************Alguien me está siguiendo.
Estuve a punto de que me asaltaran, o quizá podría haber pasado algo incluso peor.
Pero hubo un tipo que me salvó, como un superhéroe moderno, con un casco negro.
Debería haberme aterrado cuando le cortó la garganta a mi atacante y luego asintió hacia mí, esperando a que entrara a salvo en mi coche, y apoyó la mano en mi ventanilla.
En vez de sentir miedo, me siento...
Excitada.
Viva.
Y me muero por sentirlo otra vez.
Así que hago lo que nadie en su sano juicio haría. Recorro las calles de la ciudad cuando debería estar en la cama, descansando, solo esperando otra mirada de mi rescatador.
Él no decepciona.
Me acorrala y me hace sentir cosas que no debería estar sintiendo porque estoy en una relación.
Anhelo su contacto; abro las piernas cuando debería usarlas para correr muy, muy lejos.
Alguien me está siguiendo.
Y me gusta.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
La novia de una noche de Alpha
Mi padre me dijo que ella había bebido veneno a propósito para matarse.
Pero eso era una mentira.
Mi madre nunca se suicidaría; nunca me dejaría.
Esa noche me aprisionó.
—No fue un error.
—¿De qué estás hablando, Jonathan? —le pregunté.
—Arina, eres mi compañera. Naciste para ser mi luna —dijo. Su rostro no mostraba signos de humor.
—No nací para ser la luna de nadie —le respondí.
—Arina, te amo... —habló suavemente, aún mirándome a los ojos. Podía sentir al lobo en mí agitándose; algo que nunca había sentido antes. Ella estaba despertando; el fuego que ardía tan profundamente dentro de mí comenzaba a avivarse.
—¿Amor? —me escuché decir. —No existe tal cosa como el amor... —Después de todo lo que sabía sobre el "amor", lo que mi madre pasó cuando se casó con mi padre, el amor no existía.
—Dame una oportunidad para demostrarte que estás equivocada. Cásate conmigo.
####ADVERTENCIA Esta historia contendrá: Contenido Sexual Explícito, Lenguaje Fuerte y Escenas de Violencia Doméstica que pueden ser desencadenantes. Solo para adultos.#########
UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA
La Reina Lunar
Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.
A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.
Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany












