
Divorciada de mi verdugo
Amanda La Perla J. Licet · Completado · 100.8k Palabras
Introducción
Capítulo 1
—Amiga dime que lograste sacar el dinero que nos falta para iniciar nuestro nuevo proyecto.
—No he logrado completar el capital, pero Nelson me habló de una reunión para está noche, en la cuál aprovecharé para por primera vez pedirle dinero.
—Nelson, Nelson, Nelson. ¿Hasta cuándo Anna? Ese hombre solo te utiliza, eres un empleado más. Nunca te ha tratado como sus esposa y esto sin contar las cosas que ocultas siendo su prisionera.
—Conoces su temperamento, tenemos muchos pedidos y más después de la última colección. Esto lo mantiene exaltado.
—"Obvió" Las colecciones exclusivas que le has diseñado y confeccionado, no cobras un peso, ni siquiera méritos te ha dado y encima se mantiene exaltado. "Nooo pobre tipo"
—¿Qué más puedo pedir? Vivo en una mansión lujosa, soy la esposa de un hombre poderoso, estoy confeccionando para su empresa y es todo un éxito, también tenemos un hermoso bebé. Esto es mucho para alguien que no tenía nada.
—¿Cuánto tiempo pasó desde la última cena juntos? ¿Cuando te trató como su esposa? Solo te utiliza para mantener la empresa de pié. Yo que tú, me preocupo.
—¿Preocuparme por qué?
—Hace poco le entregaste la maqueta de la próxima colección, está acaba de salir al mercado y es un éxito internacional. En este punto él sentirá que no te necesita.
—No sabes si esta noche me sorprende "Hay una perfecta para todo" —responde ella aguardando la esperanza en su matrimonio.
—No sé para qué pierdo mi tiempo hablando mal de tu verdugo, perdón tu esposo.
—No lo pintes tan malvado, ha cambiado mucho, hace tiempo no me pega, ni me grita, me dijo que está trabajando en ser mejor persona y lo ha cumplido hasta ahora.
—No me hables de ese hombre, con tus justificaciones nunca verás sus verdaderas intenciones. Solo me preocupo por qué te quiero mucho y me gustaría verte feliz.
—Tenemos el 75% para iniciar nuestro emprendimiento. ¿Crees que seremos tan reconocida como "Rose Textil"?
—Las manos tuyas estarán presentes y es donde está la exclusividad y la verdadera magia.
—Me encantaría ser tan optimista como lo eres tú, solo que el miedo me arropa y pierdo ante el.
Ella le muestra una nueva maqueta con diseños elaborados a mano. Sol quedó encantada de solo ver el diseño. —No habías trabajado con estos diseños antes. ¡Eres brillante!
—Nunca trabajaría con los mismos diseños que utilizo en Rose ¿Que más puedo hacer en mis tiempos libres? ¡Crear!
—Tienes preparada más que una colección, esto es perfecto para iniciar nuestro pequeño gran taller.
—No sólo eso, estoy segura que esta noche Nelson me dará el dinero, pues tengo todas las piezas de una nueva colección. La nombré "Atrevida" Lo conozco y sé que será de su gusto y aprobación inmediata. —ella le muestra fotos y Sol queda impactada.
—Son prendas muy a la vanguardia, pero su diseño es sensual y elegante "me encanta"
—Esta ropa es la que me representa, la que vistiera si no fuera casada. Me inspiré en la persona que deseo ser.
—Eres joven y hermosa, solo que elegiste mal. Anna ¿Cómo has conseguido todo este dinero. —pregunta curiosa.
—Como tengo mucho tiempo libre, estoy culminando un taller virtual de marketing digital. Esto también ayudó mucho a "Rose Textil" para expandir la última colección a internacional.
—¿Eres la creadora de tan excelentes y organizados anuncios? —ella se torna sorprendida ante las virtudes de su amiga.
—Esa fue de la manera que logré obtener el dinero que te entregué para nuestro proyecto.
—¿Te pagó por fin? Esto sí que es un milagro.
—No, él no sabe que soy yo. Creé un perfil anónimo y él hizo la transferencia por el trabajo. Después que vio que fue un éxito, me dejó un mensaje agradeciendo y confirmando un segundo contrato.
—Ese hombre debe hacerte un altar, en vez de tratarte como un objeto.
Anna mira su reloj y después de ver la hora, se pone de pie con afán. —Solo tengo un poco más de una hora para la reunión con Nelson, él odia esperar y más después de repetir en varias ocasiones que vamos a hablar de un tema muy importante.
—Espero no sea una de sus estupideces, si quieres contarme lo que te propondrá tu chocolate amargo. Esta noche no tendré otra cosa para hacer. Y por favor amiga, no esperes seis meses más para volver a buscarme ¡Te extraño mucho!
—No te preocupes, Nelson estará feliz y nos veremos más a menudo. Algo que no me confirmaste ¿Te han entregado el lugar donde iniciará nuestro proyecto textil?
—¡Proyecto no amiga. "Esta será nuestra futura empresa textil". Tan reconocida como Rose o incluso más. Y sí. Hace dos días nos entregaron las telas, el local y todas las máquinas que habíamos ordenado.
—Ahora si me voy. Dejé algunas cosas que usaremos en este proyecto en tu garaje y también la nueva colección, no podía dejarlo en casa y arriesgarme a que Nelson descubra esto.
—Ve a tu reunión, pero que no se te ocurra hablarle de nuestro proyecto.
—¡Bye amiga, te quiero!
Ella se marcha y en cuanto llega a la casa corre a la cocina. Aunque la sirvienta le dice en varias ocasiones que se marchará a su habitación para que le diera tiempo y estuviera lista, ella insiste en preparar todo para complacer a su esposo como siempre lo hacía.
—¡Señora! El señor Nelson está en su oficina esperando. Dice que llevas cinco minutos de retraso.
Ella mira su reloj exaltada pues no se había dado cuenta de lo rápido que pasó el tiempo. —No tengo que arreglarme mucho, le voy a informar que me daré un baño. Por favor Adela termina lo que falta por mi, ya solo queda poner la mesa.
—Claro que sí señora. —le responde sintiendo lástima de ver cómo siempre se esmera en complacer al señor y él solo sabe humillarla.
Ella olvidando que aún lleva el delantal de la cocina, avanza a la oficina y lo encuentra sentado en su escritorio. Hasta ese momento sintió que podía tratarse de algo realmente importante.
—Estaba preparando la cena. Termino de vestirme y pasamos al comedor.
—No quiero perder más tiempo con tus tonterías Anna. Te hablé de una reunión importante y mira tus fachas. Ni la servidumbre de la casa se ve tan patética y fea.
—Estaba en la cocina y allí fue que voló el tiempo y yo....
—¡Silencio! Me cansé de todo esto, y por eso la reunión. Sabes que no me gusta cuando me respondes. Acércate y firma todos los documentos que están sobre mi escritorio.
Ella acostumbrada a sus maltratos se sienta, y de inmediato se da cuenta que entre esos documentos está el divorcio.
—¿¡Divorcio!? —dice mientras se encienden las llamas en su corazón.
—¡Así es! No quiero vivir un minuto más bajo el mismo techo contigo.
Ella continúa revisando los documentos. —¿Quiere que renuncie a lo que me pertenece?
—Debes elegir Anna. Es eso, o el último documento, que es la custodia de Adriel. Claro que tendrás una tarjeta donde cada mes recibirás dinero para mi hijo, pero nada más.
Ella está sentada mirando el documento. Jamás, imaginó algo tan repentino y doloroso. Él siempre había sido un maldito, pero era su esposo y padre de su hijo. —¿Por qué? Responde esta pregunta.
—Porque ya no me interesas, ya no deseo ni verte, me molesta tu presencia. ¡Por eso!
—No es justo ¿Que hice mal?
—Solo me cansé y quiero un juguete nuevo.
Ella no dice nada más. Si todo el tiempo estaba desarreglada era por estar sumergida en papeles en su taller. Sobre ella caía toda la responsabilidad de los diseños de la empresa y por los cuales no recibía ni las gracias. Hace años decidió que no era importante ser glamurosa si su esposo ni la miraba y cuando solían salir a cenar fuera, solo recibía los desplantes y humillaciones más grandes del mundo.
Él la observa, pues se siente algo nervioso, ya que en caso que ella se niegue a aceptar, retrasa los planes que tiene con su amante.
—Solo te pediré que jamás te acerques a mi.
Él ríe a carcajadas —Será un placer para mí complacerte en esa petición.
Ella firma el divorcio y los demás papeles, al final destruye el documento de la custodia del pequeño y toma sus copias. Él asoma una sonrisa de satisfacción mientras la observa toda sucia y con olor a grasa.
—Creo que no leíste bien antes de firmar. En las últimas líneas estaba bastante detallado que lo único que te podrás llevar de este lugar es lo que llevas puesto, tu auto y cosas personales (papeles importante) No podrás llevarte nada de ropa. También estaba muy detallado que no puedes permanecer más de una hora en la mansión después de firmar el documento. —Él mira su reloj y luego la observa. —Cómo estás inmunda puedes tomar un cambio de ropa ¡Ah! Solo tienes 45 minutos.
Ella reteniendo sus lágrimas sube por su bebé, toma la pañalera, su bolso y la ropa que se podía llevar. Trató de entrar a su taller y no pudo ingresar, pues tenía seguro. Al bajar las escaleras lo encontró muy relajado cenando en el comedor. ¡Si! Comía lo que ella había preparado. Ella avanzó sus pasos para no mirarlo, no se quería romper frente a él. No quería volver a verse frágil frente a él nunca más. Cuando avanza a la puerta escucha su voz.
—Afuera están las cosas para mí hijo. Él tiene que estar cómodo y seguro, de lo contrario pelearé la custodia y también te lo quitaré.
Ella no puede más y las lágrimas salieron de sus ojos. Adela la sostiene y la lleva hasta su auto. Coloca al pequeño en la silla, sube las cosas del bebé y se acerca a ella.
—Usted es demasiado para él. Sea libre, busqué y espero que encuentres la felicidad señora, aquí nunca fue feliz. En los años que trabajé a su lado, conocí la gran mujer que es usted y ese señor ni con todo el dinero del mundo la merece.
Por último ella le entrega una caja, con las cosas que ella sabía que eran importantes para Anna. Como ella no logró entrar al taller Adela la ayudó bastante con este gesto.
—¡Muchas gracias! Te voy a extrañar Adela. —la abraza y las dos lloran.
Después que Adela la ve más calmada la ayuda a acomodarse en el auto para que se marchara, ella había dejado de llorar, pero todo cambió cuando notó la presencia de una exuberante rubia que venía en un auto del año. Nelson la recibió con un gran abrazo y le mostró los papeles del divorcio. Cosa que la hizo sumamente feliz, él la sostuvo en brazos y atados en un largo beso entraron a la mansión. Luego Robert (el chofer de Nelson) de inmediato lleva las maletas de la rubia y la entra a la casa.
—No me he marchado y ya trajo a su amante a vivir con él —expresa y de inmediato regresaron las lágrimas.
Adela trató de calmar a Anna pero no le fue posible. Así que se dirige a Robert y le pide que asista a la señora. La ve en el estado que se encuentra y él fue quien la llevó al apartamento de Sol. Tocó la puerta y después que ella se acercó a Anna y tomó al bebé, entonces tomó un taxi de regreso.
—¿Amiga qué sucede? —ella mira en todas las direcciones y la observa bien hasta estar segura que ambos están bien y que ella no está herida.
—Me quiero morir Sol. —expresa Anna tocando fondo de su oscuridad intensa.
—¡Eso no amiga! Levanta la frente y sigue adelante por tu pequeño.
Ella estaciona el auto y la ayuda a entrar a la casa. Solo tomó las cosas más necesarias para el pequeño, luego dejó el auto con el seguro y se reunió con su amiga.
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