NovelaGO
Doble tentación: Entre el mujeriego y mi hermano

Doble tentación: Entre el mujeriego y mi hermano

Maye Lyn V · Completado · 146.5k Palabras

493
Tendencia
13.8k
Vistas
534
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Trish esta en una encrucijada, atrapada entre el deseo prohibido hacia su hermano y el mujeriego que la acorrala cada vez que puede.
Si tiene que pecar, ¿con cuál de los dos se irá al infierno?
—¡Espera, espera! ¡Nico!
—¿A dónde crees que vas? —digo, golpeando su culo.
—Nico, en serio, tengo que irme —protesta, pero su resistencia es débil.
Empiezo a besarla y a quitarle la ropa, mis manos recorriendo su cuerpo con familiaridad. Ella toca mi cabeza y juega con mi cabello mientras yo me hundo entre sus senos, escuchando los suaves sonidos que escapan de su boca.
—Nico... —gime, su voz llena de deseo.
Voy bajando por su vientre, mis manos separando sus muslos con facilidad. Ella dice que tiene que volver al trabajo, pero yo la interrumpo. Su voz me pide que la convenza, porque ella también desea quedarse.
—Yo también tengo que trabajar —murmuro, mi voz ronca—. Pero no en otra cosa ahora mismo, solo en ti. ¿Qué importa el trabajo? Sigue siendo nuestra hora del almuerzo, Trish. Y nos toca el postre.
Ella se gira y corre hacia un lado de la cama, pero mi cuerpo la encuentra rápidamente. Me subo sobre su vientre, mis manos encontrando sus senos mientras la mantengo firmemente bajo mi control.
—Nico, por favor... —susurra, su respiración acelerada, pero sus caderas se mueven debajo de mí, buscando con desespero mi pene—. Tengo que…—llevo un dedo hasta su boca y ella lo muerde, humedeciéndolo con su lengua.
—Mira cómo nos juntamos —digo, mi voz cargada de deseo mientras ella mira hacia abajo y ve cómo nuestros cuerpos están a punto de unirse—. Parece que no podemos separarnos, Trish…. No ahora.

Capítulo 1

Nico pequeño Queen. 

No puedo evitar sonreír al recordar la primera vez que vi a Trish Evans. Fue en la boda de Chiara y Daniele, hace dos años. Había escuchado su nombre en alguna conversación, de hecho, escuché claramente cuando Chiara me pedía que fuera a los ensayos, no le presté mucha atención, era una pérdida de tiempo para la poca cosa que teníamos que hacer, no era una gran ciencia. 

Pero Chiara era la jefa de Trish y yo creí que después de ese día la vería un par de veces. Aunque no fue así. 

Ella fue una de las damas de honor, y desde el momento en el que la vi, supe que sería un reto, sí, por esa mirada desafiante. 

Trish tenía esa aura de inalcanzable, de mujer que sabe su valor y no permite que nadie la haga sentir menos. Algo que, debo admitir, despertó mi interés de inmediato.

Recuerdo cómo intenté acercarme a ella durante la recepción. Le ofrecí una copa de vino y un comentario ingenioso, seguro de que caería bajo mi encanto como todas las demás. Pero Trish ni siquiera me dio una oportunidad. Me miró con desdén, rechazando la copa y, con una frialdad que aún me causa escalofríos.

—No, gracias—Fue la primera vez que alguien me rechazaba tan directamente. Y vaya que lo hizo con estilo.

Dos años después, estaba en un club en Milán, disfrutando de una noche más de excesos y diversión. Entonces, entre la multitud, la vi. 

Trish. 

La única mujer que había logrado lo imposible: ignorarme.

Estaba rodeada de amigos, riendo y disfrutando del ambiente. 

Mi interés se renovó al instante. ¿Ella disfrutando y en un buen ambiente?

Tenía que intentar una vez más. Parecía mi oportunidad de lograrlo, no se me daba bien rendirme o perder. 

Habían pasado dos años, pero creo que nunca era tarde para la cacería. 

Me acerqué a ella, sorteando cuerpos y copas, y cuando estuve lo suficientemente cerca, solté un bufido audiblemente. La tomé suavemente del brazo, lo suficiente para llamar su atención sin parecer demasiado insistente. Pero yo siempre soy directo, no me gusta indicar otra cosa, siempre voy de frente con lo que quiero. 

Y esta noche la quería a ella en mi cama, ¿era mucho pedir? 

—Trish, ¿verdad? —dije con una sonrisa que sabía era encantadora.

Ella giró la cabeza y me miró con una mezcla de sorpresa y desdén. 

¿Desdén?

Era esa misma mirada de dos años atrás. 

—Sí, ¿qué quieres, Nico? —respondió, liberando su brazo de mi agarre. Me recordaba, eso ya era un buen paso.  

Me acerqué más, acortando la distancia entre nosotros. 

—Quiero bailar contigo—susurré en su oído.

Trish soltó una carcajada y negó con la cabeza. 

—No, gracias. —Ella también era muy directa, pero no dejaría que me rechace otra vez. 

—Vamos, Trish—dije, dejando escapar una carcajada—. Cualquier mujer en este lugar mataría por bailar conmigo. ¿Por qué tú no?

Ella levantó la barbilla y me miró directamente a los ojos. 

—Porque yo no soy cualquier mujer—replicó con un tono de desafío.

—¿O es que no sabes bailar? — insinué, disfrutando del brillo de irritación que apareció en sus ojos. Eso significaba que podía provocarla. Me lo dejaba clarito. 

Eso la hizo reaccionar, justo lo que esperaba. Me empujó suavemente por el pecho hacia la pista de baile, con una sonrisa que prometía problemas, esta parte me gustaba, por un momento la vi lucir un poco atrevida, aunque eso parecía ser imposible en alguien como ella. 

Sonreí de manera perversa, sabiendo que había tocado un nervio. 

La música cambió a un ritmo lento y sensual, perfecto para lo que estaba a punto de suceder. Pretendía calentarla un poco para que viera lo que estaba rechazando y que supiera que ella no era la excepción y, claro está, que, si yo ponía mi mirada en ella, Trish tenía que caer en mis brazos. Era la regla, sin excepciones. 

Trish empezó a moverse con una gracia y sensualidad que me dejaron atónito. 

—Continua così, fammi vedere quanto sei cattiva. —Pensé que sería una mojigata en la pista, ese vestido ajustado y correctamente largo, sin escote pronunciado y todo ese cabello con un orden al milímetro me había dejado claro que no sabía divertirse, incluso me asombró encontrarla en un lugar como este. Intenté acercarme, tocarla, pero ella mantenía mis manos a raya, asegurándose de que yo solo fuera un espectador de su espectáculo personal. Y sí que era personal, me tocaba sin dejar que yo la tocara, se movía de manera muy sensual y… ¿me gustaba lo que hacía? Desde luego, no era la mejor en esto, pero debía darle un reconocimiento a su esfuerzo. 

Cambió el ritmo a uno más atrevido y de pronto no pareció ella. Fue como si…

Su habilidad para bailar era impresionante, algo que no admitiría porque podría estar siendo cuestión de suerte, y la forma en la que se movía hacía que mi cuerpo ardiera de deseo. Sobre todo, cuando se colocó de espaldas a mí, tomó mis manos y me hizo rodear su cintura, apreté mis dedos contra su vientre y fui subiendo por su cuerpo, pero ella giró rápidamente, quedando frente a mí.

Recuerdo que algo que me llamó mi atención la primera vez fue que Trish era alta. 

Su rostro casi quedaba a la altura del mío, como si me desafiara.

Mis manos cayeron a ambos lados cuando su sonrisa se curveó, ella ya me había demostrado que sabía bailar y lo vio en mis ojos, me vio fascinado. 

Maldición. 

Ella siguió con lo suyo, sus manos colgadas a mi cuello. 

Cada segundo que pasaba, mi frustración y excitación crecían. No estaba acostumbrado a que me pusieran límites de esta manera. Trish jugaba conmigo, y yo estaba disfrutando cada momento, aunque no lo admitiera, porque cada vez que mis manos intentaban tocarla, ella me lo impedía.

¿Me provocaba para luego mantenerme a raya?

Cuando la música finalmente terminó, Trish me dejó allí, en medio de la pista, con una sonrisa triunfal en su rostro. 

Supe en ese instante que no sería fácil, pero también supe que no me rendiría. Sentí mi cuerpo ardiendo, la vi marcharse entre la gente y no fui tras ella. No, porque ella había ganado esta vez. 

Pedí un baile y me lo dio, no podía forzar más. 

Pero me quedé siguiendo sus pasos sin poder perderla de vista, sin poder dejar de mirarla. 

Era un reto fascinante. 

Parecía una dama de hierro, pero creo que había algo más debajo de esa armadura

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

La niñera de la mafia

La niñera de la mafia

30k Vistas · Completado · Elk Entertainment
«¿Te gustaría acostarte con mi hijo?»
Se me cae la boca cuando me muevo hacia atrás. «Deben estar jugando conmigo», pienso.
«Disculpe, señora, ¿esto forma parte de las preguntas de la entrevista?» Extiendo furor de ira. Ella todavía me sonríe, pero eso ya no me interesa. Leonardo se sorprende de mi descaro y es entonces cuando nuestras miradas se encuentran. Trago un trago mientras aplaudo su apariencia dentro de mi cabeza.
Es la primera vez que lo miro bien hoy. No es un modelo masculino, pero debería serlo. El cabello exuberante y dorado que arregla con tanto cuidado tiene una calidad ondulante. Sus ojos azules como los de un río marino se iluminaban con pasión.
Tienen forma de almendra. Brillan con inteligencia, dominio y autoridad.
Por supuesto, todas las chicas guapas se enamorarían de un chico como él, pero no de mí; soy diferente.

Intenta sobrevivir después de que se acaben sus ahorros. Ese es el mismo momento en que recibe una oferta de un hombre extraño en el mismo bar que frecuenta. La dirigen a una mansión donde la entrevistarán para el trabajo de niñera. Va a la entrevista donde conoce a un hombre muy grosero y a una mujer acogedora. Sin que ella lo sepa, ha puesto un pie en la familia criminal más peligrosa de Italia.

Advertencia: incluye contenido delictivo
Mi padrino es mi Sugar Daddy

Mi padrino es mi Sugar Daddy

35.8k Vistas · En curso · Wendy Ramirez
Hace tres años, Alaric se alejó.
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.

Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.

Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.
Mírame

Mírame

20.3k Vistas · Completado · Marcela Millacura
Diego de Luca y Antonella Piusi son los protagonistas de una historia de amor prohibido marcada por el deseo, la culpa y las decisiones equivocadas. Diego es un prestigioso médico ginecólogo, casado con Ambra, una mujer bella y apasionada, con quien tiene un hijo de seis años, Marcus. Aunque intenta sostener su matrimonio, vive atrapado en el estrés y la frustración: Ambra está consumida por los celos hacia su profesión y, peor aún, rechaza a su propio hijo. Diego lucha cada día por mantener a flote una relación que se desmorona, cargando con la responsabilidad del hogar y el bienestar de Marcus.
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
Mi Alfa prohibido

Mi Alfa prohibido

20.6k Vistas · En curso · Meminger Army
Sedrik frotó sus dedos en mi vagina, haciéndome echar la cabeza hacia atrás y gemir de placer. Tenía la otra mano disfrutando de mis pechos, y su boca chupaba y besaba mi cuello y hombro.


En un mundo donde las uniones entre hombres lobo y magos están estrictamente prohibidas y severamente condenadas, Alana, una joven bruja huérfana sin magia, se ve envuelta en una situación no deseada. Su tía egoísta la presiona para que se case con un mago al que no ama y cuyas intenciones son cuestionables. El destino de Alana da un vuelco cuando se adentra en un peligroso bosque y, en un momento de peligro, es salvada por un lobo misterioso y extraordinariamente atractivo llamado Sedrik. Es el alfa de su manada y no espera cruzarse en el camino de Alana de forma tan abrupta.
Contrato Evans

Contrato Evans

14k Vistas · Completado · Yaja Peinado
Sabrina está a un paso de ser doctora. Rodrigo obligado a un matrimonio para heredar un conglomerado. Los juegos del destino se encarga de cruzar sus caminos.
A ella le dará la oportunidad de terminar sus estudios y evitar la muerte de su padre y a él la posibilidad de encontrar con quién resolver el asunto de contraer nupcias.
De las decisiones que ellos tomen va a depender si el contrato se cumple o termine antes de tiempo.
Rompiendo las reglas

Rompiendo las reglas

31.7k Vistas · En curso · Joana Guzmán
Laila De Luca terminó con corazón roto la primera vez que se enamoró, aquel fue un golpe duro del que aún no se ha recuperado. Cuando vuelve a ver al hombre que la lastimó, la ira bulle dentro de ella. Debería haberle dicho entonces todo aquello que había guardado por tantos años y no inventarse un novio falso. Por supuesto, esa no fue su única mala decisión. ¿En qué estaba pensando cuando aceptó la ayuda de Michelle?

Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Corazón sin dueño

Corazón sin dueño

43.6k Vistas · Completado · maracaballero32
Michael Redford es dueño de una cadena de casinos por el mundo, principalmente en Atlantic City. Uno de sus clientes entra en una mala racha endeudándose hasta el cuello hasta que Michael le pide a su única hija como pago durante un año, pero en matrimonio, él acepta sin dudarlo. Mia es ajena a este trato y cuando lo descubre, está decidida a huir, pero es demasiado tarde, ya que su padre ha firmado, ahora hay un contrato que se tiene que cumplir: tendrá que aparentar ser un matrimonio ante los ojos de la familia Redford y esperar a que termine el tiempo, pero siempre y cuando, el corazón y cualquier sentimiento entre ambos no intervenga.
Sobornando la Venganza del Multimillonario

Sobornando la Venganza del Multimillonario

2.5m Vistas · Completado · Tatienne Richard
Liesl McGrath es una artista en ascenso, pero durante ocho años se enfoca en su esposo como una pareja devota, ajustando su vida y su carrera para que él logre su objetivo de convertirse en CEO antes de los treinta.

Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.

Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.

Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.

Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Santos del Diablo - Darkness

Santos del Diablo - Darkness

11.6k Vistas · Completado · amy worcester
Darkness es un alma atormentada con un pasado torturado. Está perdiendo lentamente su lucha contra la dolorosa oscuridad que le da su nombre. Mientras respondía a una llamada de auxilio de un amigo cercano, conoció a una joven que calmó su alma y trajo luz a su oscuridad. Nunca supo su nombre y no la volvió a ver durante el resto del viaje.

Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.


Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.

Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?


Darkness se sentó en el sofá junto a ella.

—Nunca supe tu nombre.

—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.

—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.

Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

1.3m Vistas · Completado · Louisa
Desde el primer flechazo hasta los votos matrimoniales, George Capulet y yo habíamos sido inseparables. Pero en nuestro séptimo año de matrimonio, él comenzó una aventura con su secretaria.

En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...

Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.

George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.

Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!

Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.

Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.

—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?

George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!

—Me temo que eso es imposible.

Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Durmiendo con el Enemigo

Durmiendo con el Enemigo

19.2k Vistas · Completado · AnaPaula Rocha
La palabra perdón no existe en el vocabulario del frío, cruel y despiadado empresario Derek Anderson. Un hombre que solo tiene un objetivo en su vida, vengarse de Scott Hoffman, la persona que él cree es el único culpable de la muerte de sus padres y para aumentar todavía más su odio, la hija de ese hombre se ha convertido en la principal culpable de la muerte de su hermano pequeño, la única familia que le quedaba a Derek.
Dominado por la sed de venganza Derek decide enamorar a la asesina de su hermano para después casarse con ella y destruirla junto con su familia orquestando la peor de las mentiras. Lo que Derek no se imagina es que el verdadero enemigo es otro y que Ava Hoffman, su odiada esposa, es una persona inocente en toda esta historia.
¿Qué pasará cuando Ava descubra que el hombre que duerme a su lado es su mayor enemigo? …¿Será Derek capaz de cumplir con su venganza o terminará enamorado de la asesina de su propio hermano?... Derek entenderá que el amor no lo perdona todo, mucho menos cuando lo utilizan para hacer daño y destruir.
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

1.4m Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.