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Mika se quedó en la puerta mirando a la criatura parecida a un murciélago que estaba sobre Ari. La sangre cubría su frente y bajaba por la garra de la criatura. Una ira insuperable llenó a Mika. Escuchó que ella susurraba su nombre y la cantidad de sangre que la cubría hizo que su instinto posesivo ...

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