Capítulo 18 CAPÍTULO 18

Isamar

Mi pulso late fuerte y apenas puedo pensar con claridad.

Mientras tanto, Aldo está tan tranquilo como siempre. Es desconcertante y tranquilizador a la vez.

No puedo dejar de mirar la pistola que tiene en la mano. Es una Glock 17; lo sé por mi vida.

Mil pensamientos me recorren la mente. ¿...

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