Capítulo 128 Stefan, por favor, no mueras

La bala atravesó el aire con un silbido agudo, rozando la oreja de Cecilia.

Una explosión de calor abrasador estalló, haciéndola retroceder un paso tambaleante.

—¡Cuidado!

Stefan agarró la muñeca de Cecilia y la jaló detrás de él. El movimiento fue brusco y rápido—un instinto físico más rápido qu...

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