Capítulo 23 La vida con correa

—¡Solo vete! Déjame en paz—te lo suplico. ¿Cuántas veces tengo que decirlo? Ya no te amo, ¡así que lárgate!

—No importa lo que digas, no me voy a ir. No puedes alejarme.

Las voces agudas de una pareja discutiendo se escuchaban por todo el pasillo del hospital, llamando la atención de Rufus y Cecil...

Inicia sesión y continúa leyendo