Capítulo 33 Saltar de un edificio

El momento en que la aguja perforó su piel, Cecilia apenas tuvo tiempo de respirar antes de que el fluido frío se precipitara en sus venas.

Se extendió con una velocidad implacable, como si un enjambre de cuchillas invisibles la estuviera cortando desde adentro.

Al principio solo había un leve dol...

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