Capítulo 89 El amargo precio

Esa sola palabra congeló la sangre de Cecilia.

Se quedó rígida, el aire atrapado en su garganta, como si el mismo aire se hubiera convertido en piedra a su alrededor.

La mano que le sujetaba la muñeca era una que conocía demasiado bien—la misma mano que una vez se había apretado alrededor de su c...

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