Capítulo 114 El silencio de la culpa I

El hospital olía a desinfectante y a una frialdad que se me clavaba en los huesos, una sensación que me transportaba directamente a los días más oscuros de mi pasado. Estaba sentado en una silla de plástico, con la camisa blanca manchada de sangre y el cuerpo exigiendo una tregua que no estaba dispu...

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