Capítulo 12 Encuentro cruel I

«La vida no puede ser tan perra conmigo. No puede ser él». 

Mis dedos temblaron un segundo. Solo uno. Luego los cerré con fuerza.

Claro que era él.

El mismo hombre que había gemido mi nombre entre sábanas de hotel cuando yo era otra, cuando era Greishka, la rubia esbelta, explotada, la mamacita que ...

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