Capítulo 140 Vulnerabilidad III

En este terreno, él era el dueño de cada movimiento. Yo, en cambio, sentía una extraña satisfacción al saber que, a pesar de sus intentos por alejarme, él me necesitaba. Esa necesidad era su perdición y, tal vez, la mía también.

—No sé qué pretendes —murmuró Kalem, pegando su frente a la mía—. No sé...

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