Capítulo 145 La verdad a medias

El silencio que dejó Rouss al salir no fue un alivio, sino una advertencia. Kalem se mantenía firme en el centro del despacho, con la mirada perdida en la puerta abierta por la que ella se había marchado. Sus manos, que un instante atrás me sostenían con suavidad, en ese momento se cerraban en puños...

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