Capítulo 149 El exilio II

El departamento de la chica era pequeño, apenas un estudio donde el aire se sentía cargado, casi pesado. Por su respuesta, de la impresión me levanté y me senté en el borde de una silla de plástico, con las manos entrelazadas con tanta fuerza que mis nudillos estaban blancos. Afuera, la ciudad comen...

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