Capítulo 167 La caída del imperio I

El calor de la taza de café entre mis manos era lo único que lograba devolverme algo de sensibilidad a los dedos después del frío intenso de la calle y del dolor interno de haber cortado con mis propias manos los restos de mi identidad pasada. Miré a Arlette a través del vapor que subía del líquido ...

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