Capítulo 33 El precio a pagar por la traición II

—Kalem, deja de mirar el reloj —me recriminó mi madre, acercándose con Isabella del brazo—. Deberías disfrutar de la noche. Isabella ha estado esperando que la invites a bailar.

Miré a Isabella. Llevaba un vestido verde esmeralda que resaltaba su figura delgada y su estatura perfecta. Era el prototi...

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