Capítulo 52 El dolor de la cercanía

Por la tarde, Kalem regresó. Se veía cansado, su rostro estaba más pálido de lo habitual. No me saludó. Solo me indicó que tomara mis cosas. Me puse un vestido sencillo de color oscuro, tratando de no llamar la atención, y nos subimos al auto.

El viaje a la mansión fue igual de silencioso que el de ...

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