Capítulo 20 Disponibilidad

Violeta

No se va.

Se queda plantada frente a mi escritorio como si el mármol le perteneciera, los dedos curvados sobre el borde, las uñas golpeando en ritmos secos e irritados.

Antes de que pueda volver a hablar, un hombre entra apresurado detrás de ella.

Treinta y tantos. Traje a medida q...

Inicia sesión y continúa leyendo