Capítulo 48: Lo manejé

Violeta

No vuelvo corriendo a mi escritorio.

Eso parecería alivio.

En cambio, camino a mi ritmo normal, los tacones firmes contra el piso de mármol, la espalda recta, la expresión neutra. Ese tipo de calma que solo llega después de haber quemado el pánico y salir al otro lado más afilada.

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