Capítulo 45 Pocas ropas

El teléfono de Roman vibró dos veces antes de que contestara. Su rostro estaba sereno, pero tenso, y Lucien supo antes de que hablara que había surgido algo urgente.

—Tengo que irme —dijo Roman, sin más, mientras ya buscaba su abrigo—. Emergencia en el hospital.

Lucien asintió apenas.

—Ten cuidad...

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