Capítulo 44 Viejo lobo

— Te estaré esperando mi triste gorrión— dijo Esteban acariciando con dulzura la mejilla pecosa de Layla donde la solitaria lagrima se había finalmente derramado después de escapar de los hermosos ojos zafiro de la chica.

La rubia se había estremecido en respuesta a la inesperada caricia que el ado...

Inicia sesión y continúa leyendo