Capítulo 60 Lástima.

— ¿Quién eres? — cuestiono el viejo hombre mirando aquellos que brillaban como infernales llamas ardientes.

— Ah pasado tiempo mi señor, quizás demasiado, es natural que no me recuerde, después de todo, un simple niño al que culpo de lo que usted mismo hizo a su hija y fue descartado como un peón, ...

Inicia sesión y continúa leyendo