Capítulo 39 Nuestro secreto

NILO

—Basta —dice Luzia, abrazándome con fuerza—. No te hagas daño. No te atormentes más. Fue un accidente. Nada más que un accidente.

La abrazo fuerte. Mis brazos la envuelven como si fuera mi única tabla de salvación. Las lágrimas que nunca dejo caer, que nadie ha visto, mojan su hombro. Ella no...

Inicia sesión y continúa leyendo