Capítulo 56 El consuelo equivocado

 Luzia

El coche arranca. El silencio se instala. Sólo el ruido del motor y el zumbido de mis pensamientos.

León conduce sin hablar. No pone música. No intenta consolarme con palabras. Sólo conduce. Sus manos están firmes en el volante. Su mandíbula tensa. Sus ojos fijos en la carretera.

Yo mi...

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