Capítulo 58 El derrumbe

Nilo

El taller está vacío. Sólo nosotros. Tomás y yo. Las herramientas cuelgan de las paredes como testigos mudos. Los coches duermen bajo fundas de polvo. La noche se cuela por los ventanales, negra, fría, eterna.

Bebo directo de la botella. No uso vaso. No quiero control. Quiero olvidar.

—No s...

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