Capítulo 75 EL ajuste de cuentas

Judith

Damián llega por mí a las siete y media. Está muy nervioso. Sus manos tiemblan sobre el volante. Su respiración es agitada. Me muestra los mensajes de su amigo en el teléfono.

—¿Traes el dinero, verdad? —pregunta, con la voz tensa.

—Por supuesto —respondo, con calma—. No tienes de qué pre...

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