Capítulo 30 Di que eres mía.

La suite del hotel es amplia y elegante, pero apenas noto los detalles. La lluvia golpea con fuerza contra los ventanales y el ambiente se siente cargado, eléctrico.

Dante se queda callado un segundo, la mandíbula tensa.

—Porque era conveniente —responde con voz ronca—. Porque tu padre ofreció lo qu...

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