Capítulo 53 Me gusta ese azul

No sé cuánto tiempo me quedo sentada allí, en el piso de mi habitación, pero parecen ser horas. Las lágrimas caen en silencio, calientes y amargas, por mi rostro, me esfuerzo por no hacer ruido. No quiero que mi madre se preocupe. No sé si lloro por la rabia, por la humillación o por el deseo traici...

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