Capítulo 7 Me desmoronó
Me abrazo las rodillas con más fuerza contra el pecho, sentada en el suelo frío de esta habitación vacía que huele a cerrado y a polvo. Las lágrimas caen silenciosas por mis mejillas mientras intento respirar. Todo duele. El pecho me arde como si alguien me hubiera clavado un cuchillo y lo estuviera girando lentamente.
Joshua.
Ese pequeño pelirrojo de cuatro años es el hijo de Anastasia. Mi prima tuvo un bebé y yo nunca lo supe. ¿Cómo es posible? Recuerdo nuestras últimas conversaciones, las llamadas esporádicas donde me contaba pedazos de su vida con Dante, las quejas sutiles sobre lo frío que era su matrimonio, pero jamás mencionó un embarazo. Ni una sola pista. ¿Por qué me lo ocultó? ¿Tenía miedo? ¿Dante la obligó a guardar silencio? ¿O simplemente ya no confiaba en mí como antes?
La culpa me aplasta. Anoche gemí debajo de su marido. Dejé que me tocara, que me hiciera sentir cosas que no quería sentir. Y ahora descubro que hay un niño inocente en esta casa, un niño que lleva la cara de mi prima, que es lo único que queda de ella. Pelirrojo, pecoso, con esa mirada demasiado seria para sus cuatro años. Es como ver un fantasma de Anastasia corriendo por los pasillos.
No puedo parar de llorar.
La imagen del pequeño, de Joshua, viene a mi mente. Recuerdo lo demasiado limpio que me pareció, lo demasiado serio que actuó. Ese niño… ¿Qué clase de vida ha tenido? ¿Qué clase de vida ha tenido el hijo de mi prima?
Las lágrimas y los sollozos son cada vez más fuertes. El trauma me envuelve como una ola negra. Primero mi padre vendiéndome, luego la noche con Dante, su desprecio antes de salir de la habitación, y ahora esto. Me siento sucia. Traidora. Perdida. ¿Qué clase de familia es esta? ¿Qué clase de monstruo es Dante que borra las fotos de su esposa muerta pero cría a su hijo en esta mansión fría y sin alma?
Me limpio la cara con rabia, pero las lágrimas siguen saliendo. Pienso en cómo la empleada lo arrastraba, en lo dura que fue con él. Ese niño ya está sufriendo. ¿Qué vida tiene aquí? ¿Sabe que su madre está muerta? ¿Lo abraza alguien por las noches o solo recibe órdenes?
Me levanto con dificultad, las piernas me tiemblan. Salgo de la habitación vacía y camino casi a ciegas por los pasillos. Me pierdo otra vez. Esta maldita casa es un laberinto diseñado para volverme loca y cuando finalmente encuentro el camino hacia la que se supone es mi habitación, lo sé porque mis maletas están afuera, esperando de una forma silenciosa, me encierro adentro y me tiro en la cama sin dejar de llorar hasta que siento que mi cabeza va a explotar.
Durante todo el día no salgo de la habitación.
Simplemente me quedo allí, acurrucada, dejando que los recuerdos de Anastasia me inunden una y otra vez. Su risa cuando éramos niñas. Sus promesas de que algún día escaparíamos juntas.
La culpa está por tragarme completa. No puedo dejar de culparme por lo sucedido. Mi prima es quien debería de estar en esta casa, mi prima es quien tuvo que pasar la noche con su marido. No yo. Pero aquí me encuentro, ocupando su lugar de la peor forma posible. Casada con su viudo. Acostándome con él. Mientras su hijo corre solo por estos pasillos sin una madre.
El dolor es tan grande que me ahoga. No sé cómo voy a mirar a Dante a la cara ahora. No sé cómo voy a mirar a ese niño sabiendo la verdad. No sé cómo me voy a mirar a mí misma al espejo. Solo sé que algo dentro de mí se está rompiendo, y no estoy segura de poder volver a armarlo.
