Capítulo 22 Capítulo 22

No pude concentrarme en nada después de tocarle la cara.

El recuerdo del calor de su piel bajo mis dedos se me había quedado grabado con una precisión casi cruel. Había sido un gesto mínimo. Apartar un mechón de cabello. Nada que pudiera señalarse como inapropiado en una oficina. Y, aun así, el sim...

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