Capítulo 25 La mañana en que todo cambió de nombre

Deniz

Desperté envuelta en calor.

No era el calor de las mantas ni el de la calefacción de la mansión. Era el calor de un cuerpo grande y sólido pegado a mi espalda, de un brazo pesado rodeándome la cintura y de una respiración lenta y profunda contra mi nuca. Por un segundo el pánico antiguo me...

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