Capítulo 37 La ladrona

– Espera, ¡¿crees que yo los tengo?! –Egan levantó una ceja–. ¡¿Por eso revisabas mis cosas?! –Egan no respondió nada–. Además de ser un pervertido, me culpas de ladrona. Que haya robado dulces cuando tenía siete...

– No te estoy culpando, tampoco lo hago por prejuicio –interrumpió Egan–. Pero sosp...

Inicia sesión y continúa leyendo