Capítulo 56 El plan perfecto

– Frederick –le interrumpió Egan volviendo al teléfono–. Dame un nombre... el maldito nombre del que envió el correo.

La línea se mantuvo muerta un segundo, casi parecía haber murmurllos del otro lado del teléfono.

– Wilhem Bronte, señor. A ese nombre está registrado el correo. Pero no sé quién es...

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