Capítulo 88 88

—Que si acepto Nueva York, quizá ya no exista ninguna casa que tengamos que elegir juntos.

Me quedé con su camisa entre las manos.

—Sí.

Julian parpadeó.

Probablemente esperaba que lo negara.

—Eso estaba pensando.

—Gracias por decirlo.

—No me agradezcas todavía.

Terminé de abotonarme.

—Porque también...

Inicia sesión y continúa leyendo