
EL MILLONARIO QUE QUERÍA CORROMPERME
Graci R · En curso · 94.9k Palabras
Introducción
El proyecto podría limpiar su nombre, pero tiene una condición inesperada: deberá vivir durante noventa días bajo el mismo techo que Julian Ashcroft, el arrogante millonario que heredó la propiedad.
Julian no quiere una desconocida revisando su casa ni acercándose a los secretos de su familia. Cuando descubre que el contrato de Renata quedará anulado si mantiene una relación íntima con él, decide seducirla hasta obligarla a marcharse.
Renata descubre su estrategia y transforma la provocación en una apuesta con nueve reglas. Ninguno podrá mentir, tocar sin permiso ni utilizar las heridas del otro. Cada regla rota deberá pagarse con una verdad.
Él cree que puede hacerla perder el control.
Ella está decidida a convertir al seductor en el primero que suplique.
Pero cuando el deseo deje de ser parte del juego, ambos descubrirán que enamorarse puede ser mucho más peligroso que revelar cualquier secreto.
Capítulo 1
—Si vuelve a mirarme así, señorita Soler, voy a cobrarle la entrada.
El hombre salió del baño con una toalla anudada a la cintura y otra sobre los hombros, como si encontrar a una desconocida dentro de su habitación fuera una molestia menor. Yo seguía junto a la cama, con una carpeta bajo el brazo y la llave que me habían entregado clavándose en la palma.
Había visto fotografías de Julian Ashcroft antes de aceptar el trabajo. En todas aparecía impecable, vestido con trajes oscuros y una expresión diseñada para hacer parecer culpable al fotógrafo. Ninguna imagen explicaba los abdominales, la cicatriz que descendía desde sus costillas ni el agua que todavía resbalaba por su pecho.
Aparté la vista demasiado tarde.
—Me asignaron esta habitación.
—Entonces mi personal acaba de cometer un error.
—Eso espero. Viajar ocho horas para encontrar al propietario semidesnudo no estaba en el contrato.
—¿Lo habría rechazado si estuviera?
Su voz tenía ese tono perezoso que algunos hombres confundían con encanto. Cerré la puerta detrás de mí, no por intimidad, sino para evitar que el equipaje siguiera bloqueando el pasillo.
—Habría añadido una tarifa por riesgos laborales.
Julian tomó una camisa del respaldo de una silla. No se molestó en entrar al vestidor. Se la puso frente a mí, lentamente, dejando varios botones abiertos.
—Renata Soler —dijo—. Restauradora, veintiocho años, suspendida de dos asociaciones profesionales y famosa por perder cuatrocientos mil euros que no eran suyos.
La carpeta dejó de parecer protección.
—No perdí ese dinero.
—La prensa no comparte su opinión.
—La prensa tampoco comparte sus impuestos y aun así usted continúa dándole entrevistas.
Su mirada se afiló. Bien. Prefería su hostilidad a la manera en que había observado mi boca.
—No recuerdo haber aprobado su contratación.
—La fundación Halston sí.
—La fundación está dirigida por personas que disfrutan contradiciéndome.
—Quizá se lo ha ganado.
Julian soltó una risa breve. Luego avanzó hasta quedar frente a mí. Medía lo suficiente para obligarme a levantar el rostro, detalle que detesté de inmediato. Olía a cedro, jabón y una clase de problema que no figuraba en mis planos.
—¿Siempre insulta a sus clientes antes de revisar las paredes?
—Solo a los que investigan mi pasado antes de ponerse pantalones.
Bajó la mirada hacia la toalla.
—Podría corregir una de esas cosas.
—La otra sería más útil.
La puerta se abrió sin aviso. Una mujer de cabello plateado y vestido negro entró empujando mis dos maletas como si pesaran poco.
—Señor Ashcroft, la señorita Fraser pregunta si desea que sirvan el almuerzo en el comedor o en su guarida.
—Elodie, ella está en mi habitación.
—Lo veo. Todavía conserva la toalla, así que la situación no parece urgente.
Me mordí el interior de la mejilla.
Julian no tuvo la misma disciplina.
—Le dieron mi llave.
—Le dieron la llave de la habitación azul. Usted decidió dormir aquí anoche porque volvió demasiado tarde para caminar veinte metros más.
—Esta es la única cama que no cruje.
—También es la única que ella utilizará mientras trabaja.
Elodie dejó mis maletas junto al armario y me ofreció una sonrisa que no llegaba a disculpa.
—Bienvenida a Halston House, señorita Soler. Soy Elodie Fraser. Me encargo de que esta casa no devore a sus huéspedes.
—¿Lo consigue?
—Algunos días.
Julian tomó unos pantalones del vestidor y desapareció detrás de la puerta. Elodie me indicó que la siguiera al pasillo mientras él recuperaba una cantidad aceptable de ropa.
La mansión tenía tres plantas, techos altos y el tipo de belleza que se vuelve ofensiva cuando empieza a derrumbarse. El yeso se desprendía en varias esquinas. Había lonas sobre muebles antiguos, cubetas bajo las goteras y un olor permanente a madera húmeda.
Aun así, Halston House todavía respiraba lentamente.
El salón de baile esperaba detrás de dos puertas cerradas con cadenas. Según el informe, nadie entraba desde hacía quince años.
—Necesitaré revisar esa sala hoy —dije.
—Mañana —respondió Julian desde atrás.
Se había vestido con pantalones negros y la camisa todavía abierta en el cuello. El cabello húmedo le caía sobre la frente. Parecía menos un propietario y más una distracción deliberadamente costosa.
—Mi calendario comienza hoy.
—Su contrato comienza cuando yo lo firme.
—Ya está firmado por la fundación.
—No por mí.
Elodie miró el techo.
—Prepararé té.
—No necesito té —dijimos al mismo tiempo.
Ella se alejó riendo.
Julian y yo quedamos frente a las puertas del salón. Saqué de la carpeta una copia del acuerdo.
—Su abuela estableció que la restauración debe ser supervisada por un profesional independiente.
—Mi abuela también dejó grabaciones para reprenderme después de muerta. No siempre fue razonable.
—El testamento sí lo es. Si bloquea mi acceso, la propiedad pasará a su primo.
Un músculo se movió en su mandíbula.
—Ha leído más de lo que esperaba.
—Ese suele ser mi trabajo.
—Su trabajo consiste en reparar una sala, no investigar a mi familia.
—Su familia convirtió la casa en la garantía del proyecto.
Julian se acercó hasta que mi espalda rozó la puerta. No levantó una mano ni me tocó. No hacía falta. Su cuerpo ocupó el aire y lo convirtió en algo demasiado cálido.
—Escúcheme bien, Renata. Puede medir, dibujar, lijar y cubrir cada grieta de esta mansión. No abrirá cajones, no hará preguntas sobre mi hermano y no utilizará nada de lo que vea aquí para rehabilitar su nombre.
—No necesito utilizarlo a usted.
—Todos utilizan a alguien.
—Eso dice más de su vida que de la mía.
Su mirada bajó hacia mi boca. No fingí no notarlo.
—¿Tiene miedo de que encuentre algo?
—Tengo miedo de aburrirme antes de conseguir que renuncie.
La provocación me arrancó una sonrisa.
—Tendrá que esforzarse.
—No acostumbro hacerlo con mujeres.
—Por eso ninguna permanece.
El golpe fue limpio. Julian dejó de sonreír.
Antes de que pudiera responder, un estruendo sacudió el otro lado de las puertas. Polvo blanco cayó desde el marco. Di un paso atrás, pero una tabla se desprendió del techo.
Julian me sujetó por la cintura y me arrastró contra su pecho.
La madera golpeó el suelo donde yo había estado. Mi mano quedó apoyada sobre su abdomen. La suya rodeaba mi cadera con demasiada firmeza. Durante un segundo, ninguno recordó apartarse.
—¿Está herida? —preguntó.
—No.
—Entonces deje de clavarme las uñas.
Aflojé los dedos, pero no retiré la mano.
—Deje de sostenerme como si fuera a romperme.
—Todavía no sé qué tan frágil es.
—Pregúntele a mi ex prometido. Hizo una investigación completa.
Julian soltó mi cintura. La pérdida del contacto se sintió como un cambio brusco de temperatura.
Miró la tabla, luego las puertas.
—La sala no es segura.
—Por eso me contrataron.
—Podría morir ahí dentro.
—Sería una manera incómoda de evitar su hospitalidad.
Elodie regresó con una bandeja.
—El abogado Mercer está al teléfono. Dice que necesita hablar sobre la cláusula de residencia.
Tomé la taza que me ofrecía.
—¿Qué cláusula?
Julian miró mis maletas, después la puerta de su habitación y finalmente a mí.
—La que establece que no puede abandonar esta casa hasta terminar el trabajo.
—¿Durante cuánto tiempo?
Su sonrisa regresó, pero ya no tenía humor.
—Durante noventa días, señorita Soler, Halston House también será su prisión.
Últimos capítulos
#90 Capítulo 90 90
Última actualización: 10/21/2026#89 Capítulo 89 89
Última actualización: 10/20/2026#88 Capítulo 88 88
Última actualización: 10/19/2026#87 Capítulo 87 87
Última actualización: 10/18/2026#86 Capítulo 86 86
Última actualización: 10/17/2026#85 Capítulo 85 85
Última actualización: 10/16/2026#84 Capítulo 84 84
Última actualización: 10/15/2026#83 Capítulo 83 83
Última actualización: 10/14/2026#82 Capítulo 82 82
Última actualización: 10/13/2026#81 Capítulo 81 81
Última actualización: 10/12/2026
Te podría gustar 😍
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1
—Mírala... nuestra diosa de rodillas, tomando a dos de nosotros mientras los demás esperamos nuestro turno. Eso es devoción.
Hace nueve años, Sahiyra corrió al bosque y nunca regresó. Todos decían que debería haber muerto, las bestias salvajes no perdonan a las niñas pequeñas. Pero no la mataron. La criaron.
Ahora, a los diecinueve años, vive descalza, sin ataduras y completamente indomable. Caza con lobos, habla con cuervos y calma a las bestias heridas con solo un toque de sus manos brillantes.
No sabe nada de jerarquías, registros o las brutales políticas de harén de los clanes de bestias.
No tiene idea de que es la primera hembra nacida Myrren en doscientos años. O que su poder supera incluso el nivel divino más alto.
Cuando se topa con un grupo de caza de diez machos cambiaformas peligrosamente desatados... todo cambia.
Ellos lo sienten. Esa rara energía pulsando bajo su piel. Ese aura a la que sus bestias no pueden resistirse.
Algo sagrado. Algo intocable. Algo que los mismos dioses están observando.
Y si no tiene cuidado... su necesidad de ella se volverá salvaje. Pero Sahiyra no es una cosa frágil. Ella es la naturaleza. Ella es la Elegida. Y nació para romper el sistema.
🔥 Harén inverso
🐺 Cambiaformas bestiales
✨ Elegida/Diosa en ascenso
🌕 Profecía divina + vínculo primitivo
🩸 Magia salvaje, rituales de apareamiento, dominancia suave
💋 Heroína indomable con sangre de diosa
Actualizaciones DIARIAS
¡Entra. Sé reclamado. ¡Deja que el Velo te elija!
El juego de Chase
Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.
Y luego viene el juego.
Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.
El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.
¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.
Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Corazón sin dueño
Mi Alfa prohibido
En un mundo donde las uniones entre hombres lobo y magos están estrictamente prohibidas y severamente condenadas, Alana, una joven bruja huérfana sin magia, se ve envuelta en una situación no deseada. Su tía egoísta la presiona para que se case con un mago al que no ama y cuyas intenciones son cuestionables. El destino de Alana da un vuelco cuando se adentra en un peligroso bosque y, en un momento de peligro, es salvada por un lobo misterioso y extraordinariamente atractivo llamado Sedrik. Es el alfa de su manada y no espera cruzarse en el camino de Alana de forma tan abrupta.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Mi padrino es mi Sugar Daddy
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.
Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.
Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.












