Capítulo 12 Cita con el Destino

El cambio fue una bomba expansiva en la habitación. Mientras Linderman, sorprendido y satisfecho y sus órdenes inaudibles; no observó el cuchillo que tomé y antes de que pudiera procesarlo, lo apoyé contra su garganta.

—Mi turno, maldito imbécil arrogante de mierda. —mi voz en ese momento ya no era...

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