Capítulo 42 ¡Aquiles!

La vuelvo a atacar con mi boca y ella gime, me pasa las manos por el cabello y lo revuelve, que bien se siente eso, ya lo extrañaba, le tomo un pecho con la mano y gime alto, está sin sostén ¡Dios! Como me gusta que sea tan sensible y receptiva conmigo, bajo por su cuello, beso, succiono y lambo, de...

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