
El Primer Amor de un Mujeriego
Lovely Les · Completado · 119.9k Palabras
Introducción
Aquiles es hijo de un multimillonario quién al conocer a la hermana de Homero, llamada Penélope, queda con un mal sabor de boca, ya que, ante sus ojos la chica no es nada agraciada, pero la vida le da una lección al mostrarle a aquel girasol que estaba oculto bajo aquella belleza atípica, Aquiles sabe que Penélope no es su tipo, Penélope no busca el amor, sin embargo, cupido actuará y provocará que Aquiles vea con otros ojos a Penélope, aunque la mujer primero se resiste ella sabe que no podrá escapar, Aquiles y Penélope entonces viven su romance, sin embargo, cuando Homero se entera, Aquiles sabe que su amistad ha quedado destruida.
Capítulo 1
Martes, 2 de enero del 2020.
Homero es el hombre más estúpido que conozco y con la polla más caliente que he conocido, es un calienta bragas.
– ¡Pervertido! – Santa, la novia de Homero lo abofeteó frente de todos en el bar en el que estábamos tan tranquilamente tomando unas copas, hasta que pasó lo mismo de siempre, Santa se distrae un poco y Homero aprovecha para meter mano donde no le incumbe, después recibe un bofetón por parte de Santa, haciendo el ridículo y dando show a todo el que se detenga a observar.
– Es por eso que no me gusta salir con ustedes.– le dije a Santa, mientras ésta se sobaba la mano y veía a Homero en el piso de culo, sobándose el cachete y haciendo muecas.
– Lo siento, Aquiles Capa, pero ya sabes cómo es tu amigo.– ve a Homero con odio.
– Ay, Santita yo solo te quería abrazar el culo tan bonito que tienes.– le contestó Homero mientras éste se ponía de pie para ver a Santa cara a cara.
– Ya cállate, Homero, siempre dando espectáculo y haciendo el ridículo, no sé por qué sigo saliendo contigo, eres un enfermo y estás loco.– contratacó Santa dándole la espalda, mientras pedía algo de beber al barman.
– ¿Pero así me quieres no mi Santita?– susurró Homero en el oído de Santa, mientras le acariciaba la espalda y Santa se reía, siempre sabia como contentarla.
El bar no estaba muy lleno de gente, por lo cual, me gustaba y había menos cantidad de mujeres que de hombres, Homero siempre que salíamos los tres nos traía al mismo lugar porque le gustaba y a mí también, aparte la música del lugar era buena, ahora estaba uno de mis grupos favoritos sonando la canción de This love de Marron 5, es la historia de mi relación con mi ex Lucila Cama, era estúpido pero cierto, una relación fallida te deja muchas secuelas, por lo mismo, Homero elegía el bar así evitaba tener que sacarme de un hotel a las cinco de la madrugada con una mujer de la cual ni siquiera sabía su nombre o de una pelea de borrachos, de un orgia o hasta de una masoquista sexual, el hombre me ha salvado de muchas a pesar de que él sea un pervertido mujeriego con novia que es lo más patético que he escuchado pero cierto, aparte, en este bar, la mayoría de las mujeres eran casadas, algunas buscaban una aventura con un hombre casado o con alguien que tuviera un gran apetito sexual o lo que se les pusiera enfrente, Homero sabía que a mí no me gusta meterme con casadas aunque fueran muy calientes, es una regla entre nosotros desde hace años, cero mujeres casadas pero por lo regular ellas no se fijaban en nosotros pero sí atraíamos las miradas de los demás, digo, soy guapo eso ni dudarlo y ellas lo saben, en fin, algo está sonando, es el teléfono de Homero.
– Homero, idiota, tu celular está sonando– le dije a Homero, mientras éste seguía muy abrazado a Santa.
– Ya lo escuché amigo gracias y no por decirme idiota.– saca el celular del bolsillo y ve la pantalla entonces frunce el ceño.
– ¿Qué pasa, amor? – pregunta Santa al ver la cara de Homero.
– Nada, mmm, regreso en un momento, contestaré afuera, espérenme aquí.– dijo mientras le besaba la mejilla a Santa y salía del bar como si el mismo diablo lo persiguiera.
– ¿Qué habrá sido eso Aquiles Capa? – me preguntó Santa mientras se volteaba a verme.
– No lo sé, tal vez es su mamá.– contesté indiferente.
– Eso espero.– suspiró Santa y negó con la cabeza, mientras pedía otra bebida. Sé lo que siente Santa sobre las llamadas misteriosas me ha pasado.
– Algo más señor.– me preguntó el barman de repente, no lo vi venir.
– No, así estoy bien, gracias.– contesté y éste se fue con un asentimiento de cabeza.
– Voy al cuarto de baño, le dices a Homero, por favor, Aquiles Capa.– dijo Santa mientras se bajaba del banco y se dirigía al baño; Santa es menuda, de piel ligeramente bronceada, una larga melena castaña, ojos del mismo color, delgada, pero no demasiado, con un temperamento fuerte con los hombres, siempre fue muy fuerte, incluso después de la muerte de sus padres en un accidente de auto, solo se había quedado con su hermano menor Juanjo de 17 años aún así había podido destacar en el mundo empresarial y obtener un buen puesto en la empresa en la que Homero y yo trabajábamos.
De lejos vi como Homero caminaba hasta acá abriéndose paso entre las personas bailando.
– ¿Y Santa?
– Se fue el tocador, ¿Qué tal fue tu llamada? – le pregunté mientras veía como tomaba asiento a un lado mío, toma un vodka Irlandés igual que el mío.
– Mmm… bien, pero quiero hablar contigo de un asunto importante.– Santa ya se dirigía hacia nosotros.
– Dime.
– Aquí no, en casa.– susurró antes de que Santa llegara.
– Homero ¿Por qué le susurras a Aquiles Capa? – preguntó Santa llegando con el ceño fruncido, ella sí que da miedo.
– Es que somos una pareja gay, digo, cosas de hombres, Santita.– El estúpido de Homero lo dijo riendo, el muy idiota, le encanta hacer bromas de lo que dicen los vecinos ya que solo vivimos él y yo, pero no es porque yo quiera si no que fue un mandato de mi padre.
– Déjate de tonterías, Homero.– le dijo Santa con una mirada llena de furia.
– Ya, ya está bien, me habló mi hermana.– dijo sin expresión alguna.
¿Homero, tiene una hermana? Qué carajo. De repente mis pensamientos se obstaculizaron por algo que caía en mi cara, era Santa, había escupido su bebida sobre nosotros.
– ¡Mierda, Santa! – le grité mientras me limpiaba con el dorso de la mano.
– Lo siento, Aquiles Capa, no quise hacerlo.– se disculpaba mientras el barman le da unas servilletas y las repartía entre ambos.
– Bueno, no pensé que la noticia fuera a afectarte tanto.– habló Homero mientras se limpiaba el rostro con una sonrisa burlona.
– Homero, tienes una hermana ¿Por qué no me dijiste? – reclamó Santa con enfado.
Homero se encogió de hombros.– No suelo hablar de ella muy a menudo y ella tampoco así que no lo creí necesario.
– Pero ¿Por qué? cuando te pregunté sobre tu familia me dijiste que eran tu padre y tu hermano, ¿Por qué no me dijiste la verdad? – replicó Santa ofendida.
– No lo creí necesario, hay suficientes personas que saben de ella aquí en Holanda y es mejor así que nadie se entere que yo la conozco para no afectar su vida privada, ni la nuestra.
– ¿Es una artista? – no recuerdo que Homero me hablara nunca de su hermana, cuando estuvimos en la universidad recuerdo haber oído de una hermana de Homero pero a Homero a todas sus mujeres les decía hermanas para despistar, así que no me molesté en preguntarle.
– No, no así de artista, eso solo, mmm una cuestión complicada.– dijo mientras se agarraba el cabello en frustración.
– ¿Y cuántos años tiene? – preguntó Santa esperanzada.
– 26.
– ¿Cuál es su nombre?
– Penélope, Penélope Melatiesa.– Penélope, su nombre sonaba bien en mi boca, se sentía bien, eso era raro.
– Y ¿Por qué te ha llamado? – preguntó Santa.
– Se va a mudar a Holanda, así que viene a conseguir una casa, me preguntó si podría darle asilo por un tiempo, mientras buscaba dónde quedarse y le dije que le preguntaría a Aquiles Capa.
–¿A mí?
– Sí, amigo, después de todo es tu casa ¿no?
– Si, claro.– dije indiferente, ya no recordaba si era mi casa o no, con eso de que Homero le gusta acaparar todo.
– ¿Qué dices?, no causará ninguna molestia.– me preguntó mientras me miraba a los ojos. Se veía emocionado.
– Como sea, solo que no se meta con mis cosas y no habrá problema.
– Estupendo.– dijo Homero exhalando un suspiro de alivio.
– ¿Y cuándo llega? – preguntó Santa.
– Mañana como eso de las 8 de la noche más o menos.
– ¿Tan pronto?– pregunté.
– Sí.
– Demonios, está bien.– dije, total el que se ocupaba de la casa y todas esas cosas era Homero, yo solo me preocupaba por ir a trabajar a la empresa de mi padre.
Después de un tiempo nos fuimos a nuestras respectivas casas, eran pasadas de las 11 de la noche, en la mañana teníamos junta con los demás socios de la empresa y aparte iba la sexy y caliente chica nueva, la recepcionista, a ver si conseguía algo esa noche y me libraba de las visitas de Homero.
– Aquiles Capa.
– ¿Qué pasa? – pregunté mientras me quitaba la corbata y la tiraba al suelo después el saco y me desfajaba.
– Quiero decirte algo de mi hermana.– me dijo mientras negaba la cabeza con exasperación y recogía mis cosas como toda unasirvienta.
– ¿Qué es?
– No te metas con ella, Aquiles Capa, no te metas con mi hermana.– dijo Homero serio, demasiado serio para mi gusto.
– ¿Por qué no, no entiendo? –
¿será tan sexy? ¿Un bombón asesino? ¿Celos de hermano acaso?
– Porque no, no te metas con ella más de lo que debe de ser, ya estás advertido Aquiles.– lo dijo muy serio.
– Si es una chica sexy y muy caliente, mmm, no te aseguro nada.– dije con una sonrisa arrogante, mientras subía las escaleras, mientras escuchaba que Homero gritaba mi nombre.
Últimos capítulos
#60 Capítulo 60 El primer amor de un mujeriego
Última actualización: 8/25/2026#59 Capítulo 59 No quiero estar gorda
Última actualización: 8/25/2026#58 Capítulo 58 Hipotermia
Última actualización: 8/25/2026#57 Capítulo 57 Serle fiel
Última actualización: 8/25/2026#56 Capítulo 56 Orgullo
Última actualización: 8/25/2026#55 Capítulo 55 Se puso peor
Última actualización: 8/25/2026#54 Capítulo 54 Nunca falla
Última actualización: 8/25/2026#53 Capítulo 53 Sanamente
Última actualización: 8/25/2026#52 Capítulo 52 ¿Consumar el matrimonio?
Última actualización: 8/25/2026#51 Capítulo 51 Noticias
Última actualización: 8/25/2026
Te podría gustar 😍
Tango con el corazón del Alfa
«La conoció en el campo de entrenamiento de Alpha», dijo. «Ella es la pretendiente perfecta para él. Anoche nevó, lo que indica que su lobo está contento con su elección».
Mi corazón se hundió y las lágrimas corrieron por mis mejillas.
Alexander se llevó mi inocencia anoche, y ahora está tomando esa cosa de su oficina como su Luna.
Emily se convirtió en el hazmerreír de la manada cuando cumplió 18 años y nunca esperó que el hijo del Alfa fuera su compañero.
Después de una noche de amor apasionado, Emily descubre que su pareja ha elegido a su pareja. Con el corazón roto y humillado, desaparece de la manada.
Ahora, cinco años después, Emily es una respetada guerrera de alto rango en el ejército del rey Alfa.
Cuando su mejor amiga la invita a una noche de música y risas, no espera encontrarse con su pareja.
¿Su pareja se dará cuenta de que es ella?
¿La perseguirá y, sobre todo, Emily podrá mantener sus secretos a salvo?
UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
Embarazada de un hombre lobo
Para que la vida de la joven no esté en peligro, tendrá que aceptar un contrato de matrimonio con el hombre con quien durmió solo una vez.
Guerreros de la luna azul
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Roisin
La Pareja Prohibida del Rey Alfa
—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…
Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.
Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.
Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.
Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.
¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…












