Capítulo 31 Líneas borrosas

No puedo dormir.

Mientras doy vueltas en la cama, enredada en las sábanas negras que huelen a un suavizante demasiado caro y a mí propio perfume, no puedo dejar de recordar lo que pasó hoy en la oficina.

Cada vez que cierro los ojos, vuelvo al momento en la oficina de Cristian: su mano en mi nuca, l...

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