Capítulo 41 ¡Eres una perra!

La casa de Cristian se siente demasiado grande y demasiado silenciosa cuando estoy sola.

Desde que él salió, hace ya varias horas, no he dejado de dar vueltas por el salón. Camino de un sillón blanco a otro, de la mesa de vidrio a la ventana, y luego de regreso. Mis pies descalzos se hunden ligerame...

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