Capítulo 125 Anya

Flotaba en agua roja. Sentía que me hundía, alejándome a la deriva.

Por fin, pensé. Por fin se acaba.

Entonces, de pronto, sentí unas manos fuertes que me sujetaron y me sacaron del agua a tirones.

No, grité en mi cabeza. Suéltenme. Déjenme morir.

Pero mi boca no se abría. Mi cuerpo no respondía...

Inicia sesión y continúa leyendo