Capítulo 127 Anya

Abrí los ojos.

Todo era blanco y luminoso. Parpadeé, intentando enfocar.

Estaba en una habitación. Limpia, cara y desconocida.

¿Dónde estaba?

—Está despertando —dijo una voz masculina.

Un rostro apareció sobre mí. Guapo y con cicatrices.

—Anya —dijo—. Gracias a Dios. Estás despierta.

Lo miré ...

Inicia sesión y continúa leyendo