Capítulo 34 Nikolai

Estaba sentado en mi despacho, mirando a la nada.

El reloj de la pared avanzó a base de tictacs hasta pasar de las cinco de la mañana.

No había dormido. Porque Anya no estaba a mi lado.

Le había prometido protegerla. Pero la había arrojado como si no significara nada.

Las manos se me cerraron e...

Inicia sesión y continúa leyendo