Capítulo 49 Anya

Mi corazón latía con fuerza mientras miraba a Alexei, sentado a medio desnudar en mi habitación.

—Sal de aquí —dije otra vez. La voz me temblaba—. No puedes estar aquí.

—¿Por qué no? —Alexei dio otro sorbo de vino—. Esta es mi casa. Puedo ir adonde quiera.

—Teníamos un acuerdo. Dijiste que me dar...

Inicia sesión y continúa leyendo