Capítulo 51 Anya

Me despertaron a sacudidas unas manos ásperas.

Abrí los ojos de golpe. Un desconocido estaba de pie sobre mí. Era alto, musculoso, con unos ojos fríos.

—Vístete. Te vas de este lugar. Ahora mismo—. Su voz era puro hielo.

—¿Quién eres?— intenté echarme hacia atrás. —¡Aléjate de mí!

—Levántate— di...

Inicia sesión y continúa leyendo