Capítulo 38: El miedo ardiente

Astasha conocía estos árboles. Había estado aquí antes, pero no podía recordar cuándo. El bosque estaba frío y muerto. Sentía sus pies moverse lentamente sobre la tierra dura, pero el sonido de las hojas crujientes y rompiéndose bajo ellos estaba ausente. El único sonido era una brisa inquietante qu...

Inicia sesión y continúa leyendo