
Embarazada del Ceo Ciego.
Shiory exaly Flores spears · Completado · 101.1k Palabras
Introducción
A su lado permanece una esposa fría y ambiciosa, más interesada en el control de su fortuna que en su recuperación. Cansada de su presencia y de su carácter endurecido, decide deshacerse de él de la forma más cruel, obliga a su propia hermana, Gabriela, a ocupar su lugar en la intimidad, engañándolo bajo la sombra de la mentira.
Lo que comenzó como un juego de manipulación pronto se convierte en algo mucho más peligroso.
Porque Alexander, aun sin poder ver, empieza a notar que la mujer a su lado no es la misma, hay dulzura y deseó, donde antes había desprecio por parte de ambos y calidez donde solo existía frialdad.
Y cuando la verdad amenaza con salir a la luz, el destino da un giro irreversible, Gabriela queda embarazada.
Engaños, deseo prohibido y secretos que pueden destruirlo todo, el amor nace donde menos debía y la venganza se convierte en la única salida.
¿Podrá el corazón reconocer lo que los ojos no pueden ver?
¿O será demasiado tarde cuando la traición cobre su precio?
Capítulo 1
Alexander se encontraba de pie, observando con atención el trabajo de los laboratoristas en la sala principal de su fábrica. El aire estaba impregnado de un aroma delicado, la mezcla de gardenia y jazmín, una de las fragancias más exclusivas y vendidas de su línea.
—¿Crees que logremos la combinación perfecta? —preguntó, cruzándose de brazos, sin apartar la mirada de los frascos.
—Es uno de los químicos, concentrado en las mediciones, es la qué está hecha para qué la esencia sea mas original.
—Seguro qué sea perfecta.
—Claro que sí, señor Downs. Esta será una de las mejores esencias que hemos creado.
—Bien… —murmuró Alexander, acercándose—. Quiero verlo por mí mismo.
El laboratorista que era uno de los empleados mas destacados llamado Carlos, le hizo un gesto.
—Si gusta, venga. Aquí están todos los compuestos. Todo está medido con precisión.
—¿Estás seguro de que mezclaste todo correctamente?
—Completamente. Yo mismo preparé cada botella. Aquí no se permite ningún error.
Alexander dio un paso más, inclinándose ligeramente sobre la mesa donde reposaban los frascos de vidrio. En ese instante, Carlos vertió la última sustancia.
Segundos después, todo ocurrió rápido, cuando un resplandor cegador alumbró el lugar.
La reacción fue inmediata.
Una explosión sacudió el laboratorio, seguida de un calor abrasador que se extendió como una ola de fuego. El líquido químico reaccionó de forma violenta, salpicando en todas direcciones.
—¡AAAHHH! —gritó Alexander.
Sintió cómo una sustancia ardiente impactaba directamente en sus ojos.
Un dolor insoportable lo atravesó.
Era como si miles de agujas incandescentes perforaran sus córneas al mismo tiempo. Intentó abrirlos, pero solo encontró oscuridad y fuego.
—¡MIS OJOS! —gritó desesperado, llevándose las manos al rostro.
Carlos intentó acercarse.
—¡Señor Alexander!
Pero otra explosión menor hizo colapsar parte del área. El fuego comenzó a devorar todo a su alrededor.
El señor Carlos lo empujó con fuerzas, sacándolo de esa area, pero luego quedó atrapado entre las llamas.
—¡SÁQUENLO! —gritó Alexander, sin poder ver, intentando avanzar.
Pero fue inútil.
El calor lo obligó a retroceder mientras su piel ardía y sus ojos seguían quemándose por dentro.
Varios trabajadores entraron con equipo de emergencia.
—¡Aquí! ¡Rápido!
Lo sujetaron y lo sacaron del laboratorio mientras el fuego consumía todo a su paso.
Alexander ya no resistió más.
La oscuridad lo envolvió por completo.
Se desmayó.
—¡Señor Downs. ¡Por favor, reaccione!
Las voces eran lejana y distorsionadas.
Lo trasladaron de inmediato al hospital más cercano. La ambulancia avanzaba a toda velocidad mientras intentaban mantenerlo consciente.
Al llegar, un médico lo reconoció de inmediato.
—¡Es Alexander Downs! ¡Llévenlo a emergencias ya!
Era Julián, su amigo de la infancia.
—Doctor hubo una explosión y señor estuvo dentro del laboratorio.
Julian abrió los ojos asustado.
—Preparen solución salina, rápido. ¡Sus ojos!
El equipo médico actuó con urgencia.
El rostro de Alexander presentaba quemaduras leves, pero la zona ocular era la más afectada, los párpados inflamados, enrojecidos, con restos del químico aún activos. Un líquido espeso y rojizo se filtraba desde sus ojos, señal de daño severo en la superficie ocular.
—El químico ha penetrado… —murmuró Julián, examinándolo con tensión—. Esto no es solo superficial.
Lo conectaron a los monitores.
Su ritmo cardíaco estaba acelerado.
Peligrosamente.
—Está en shock. Manténganlo estable.
Las enfermeras comenzaron a irrigar sus ojos con solución especial para intentar detener el daño químico, pero la reacción había sido demasiado fuerte.
—Probable quemadura química de córnea grado severo —añadió Julián, con el ceño fruncido—. Podría haber opacificación, incluso pérdida total de visión si no actuamos.
Horas después, lograron estabilizarlo.
Alexander permanecía inconsciente, con los ojos completamente vendados. A pesar del tratamiento inicial, sus córneas estaban gravemente comprometidas. Inflamación intensa, daño en el epitelio corneal y riesgo de necrosis en los tejidos.
Julián salió de la sala, preocupado.
Necesitaban operar y lo mas pronto posible.
—¿Qué sucede? —preguntó al ver a uno de los trabajadores.
—Doctor, la esposa no está en el país. No responde llamadas. Y la tía dijo que vendría, pero aún no llega.
Julián bufó, frustrado.
—No puedo hacer la cirugía sin autorización familiar.
Intentó llamar nuevamente.
Nada. Entonces, vio a una mujer entrar apresurada, con el rostro lleno de angustia.
—¡Julián!
—Tía Lina.
Ella se acercó de inmediato.
—¿Qué le pasó a mi sobrino?
—Necesitamos intervenir ya —dijo él, firme—. El químico dañó gravemente sus córneas. Hay quemaduras químicas profundas. Si no actuamos ahora, puede perder la vista de forma permanente.
Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas.
—No… no puede ser…
—No hay tiempo. Necesito su autorización para una cirugía urgente, limpieza profunda, posible reconstrucción corneal, incluso un trasplante en el futuro si el daño es irreversible.
Ella tembló.
—Sálvalo… por favor… haz lo que tengas que hacer.
Julián asintió.
—Lo haré.
Regresó a la sala de operaciones.
—Prepárenlo todo. Vamos a intentar salvar su visión, pero el daño es crítico.
Mientras los médicos se preparaban, una sola idea cruzaba su mente.
Si el químico había penetrado lo suficiente; Alexander podría no volver a ver jamás.
Últimos capítulos
#92 Capítulo 92 Capítulo Final.
Última actualización: 8/30/2026#91 Capítulo 91 Capítulo 91
Última actualización: 8/31/2026#90 Capítulo 90 Capítulo 90
Última actualización: 8/30/2026#89 Capítulo 89 Capítulo 89
Última actualización: 8/30/2026#88 Capítulo 88 Capítulo 88
Última actualización: 8/31/2026#87 Capítulo 87 Capítulo 87
Última actualización: 8/30/2026#86 Capítulo 86 Capítulo 86
Última actualización: 8/30/2026#85 Capítulo 85 Capítulo 85
Última actualización: 8/30/2026#84 Capítulo 84 Capítulo 84
Última actualización: 8/30/2026#83 Capítulo 83 Capítulo 83
Última actualización: 8/30/2026
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